jueves, 10 de abril de 2008

La Iglesia Católica alemana reconoce que empleó a casi 6.000 trabajadores forzados durante el régimen nazi



La Iglesia Católica alemana reconoció que empleó a cerca de 6.000 trabajadores forzados durante el régimen nazi, en un informe oficial de más de 700 páginas en el que se documenta la suerte de 1.075 prisioneros de guerra y 4.829 civiles que fueron obligados a trabajar en cerca de 800 instituciones católicas, en su mayoría hospitales y monasterios, para apoyar los esfuerzos bélicos.

En todo caso, Karl Lehmann, máximo prelado de la Iglesia Católica alemana hasta mediados de febrero y cardenal de Mainz, quiso dejar claro durante la presentación del informe que el número de trabajadores forzados a cargo de la Iglesia fue sólo una fracción de los alrededor de 13 millones de personas que los nazis obligaron a que trabajaran para su régimen, y 'sus condiciones no eran tan malas' ya que no se empleó, como en otros casos, el programa de 'aniquilación a través del trabajo'.

La Iglesia Católica ya reconoció en 2000 el uso de trabajadores forzados durante el régimen de Hitler y pagó 1,5 millones de euros en compensación a los empleados extranjeros, pero el informe publicado hoy bajo el título 'Trabajo forzado y la Iglesia Católica 1939-1945' supone un análisis más exhaustivo sobre esta cuestión hasta la fecha.

'No se debería ocultar que la Iglesia Católica estuvo ciega durante demasiado tiempo ante la suerte y el sufrimiento de hombres, mujeres y niños de toda Europa que fueron trasladados a Alemania como trabajadores forzados', subrayó Lehman. Según este informe, la gran mayoría de los trabajadores -procedentes principalmente de Polonia, Ucrania y la antigua Unión Soviética- se vieron obligados a apoyar el esfuerzo bélico nazi en hospitales militares que no habrían seguido funcionando sin su trabajo.